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Harris Wofford and Matthew Charlton

Es importante distinguirlos.

Recuerdo perfectamente el día que todo empezó, tendría unos 15 años y por aquel entonces yo era un chico en la España de los 80 que había tenido varias novias. No puedo negar que siempre hubo un runrún de fondo y algunas experiencias sexuales durante mi niñez, también con niñas, pero todo estaba en relativa calma hasta que un día, en la discoteca donde se hacía la fiesta del instituto, estaba sentado apoyado contra una columna, cuando una pregunta llegó a mi cabeza ¿y si eres homosexual? Casi me dio un soponcio. Rápidamente llegaron al rescate ideas como que en la juventud es normal tener dudas o estar confundido. Pero la pregunta volvía ¿y si eres maricón? ¿y si esos compañeros de la escuela que lo decían o que lo insinuaban tenían razón? Me agobié mucho y tuve ganas de llorar.

A partir de ese momento comenzó un viaje iniciático que duró unos siete años hasta que conseguí contestar la pregunta. Soy gay. Y pasó algún tiempo hasta que llegó la siguiente pregunta, ¿por qué? Había gente que lo tenía muy claro, que si vicio, que si enfermedad, que si se hace, que si se nace, desengaños amorosos, genes... libros, películas, documentales, la red, el Grinder.

Con el tiempo, acabas teniendo bastante claro qué es esto de la diversidad sexual humana, tanto es así, que a veces me extraña que la gente, incluso del amplio colectivo, no vea la sencilla realidad. Una de las claves para empezar a verla es distinguir comportamiento homosexual de homosexualidad.

Comportamiento homosexual

367px Mengs Jupiter küsst Ganymed
Zeus y Ganímedes. No pudieron ser homosexuales...

Parece una obviedad, pero son cosas totalmente distintas que además se confunden con frecuencia. Hace poco leí un artículo que intentaba hacer una retrospectiva de la homosexualidad humana, más o menos desde el Imperio Egipcio mediante una breve exposición de personajes históricos estereotipados, y en el que se hablaba también de los leones homosexuales.

No se puede decir que un faraón era homosexual sencillamente porque en aquel momento no existían homosexuales. No se puede trasladar la idea que tenemos de homosexualidad antes de que apareciera el término, a partir de que determinadas personas comenzaran a plantear, a finales del siglo 18, la posibilidad de que hubiera personas así. Nunca antes se había imaginado tal cosa. Hasta la fecha, un hombre así era un criminal y un pecador porque cometía un crimen y un pecado que era haber tenido sexo con otro hombre. Se condenaba el comportamiento y no la identidad porque no se concebía su existencia, ni siquiera se concebía que existiera la heterosexualidad, se era un hombre o una mujer y punto. Así como generalmente tampoco se concebía que la mujer tuviera sexualidad no reproductiva. Cada sociedad anterior a la nuestra integró el comportamiento homosexual de una manera distinta en cada cultura, y hoy nosotr@s lo integramos con el concepto identitario de homosexualidad.

Tampoco se puede hablar de leones homosexuales, ni de homosexualidad animal, puesto que la identidad homosexual es una construcción humana y para la humanidad. Sí que podemos decir, por contra, que el comportamiento homosexual está presente en los leones y en toda la naturaleza, así como el heterosexual, la transexualidad, la intersexualidad, o el hermafroditismo. Toda la diversidad sexual que vemos en la humanidad la vemos en el resto de la naturaleza. Los animales exhiben, entre otros, comportamiento homosexual.

Si focalizamos nuestra atención en el comportamiento homosexual y dejamos de lado por un momento la homosexualidad, de repente nos quitamos de encima una gran parte del sesgo cultural y además, y no menos importante, podemos establecer comparaciones entre personas, sociedades, épocas y especies. Sí que podemos comparar nuestro comportamiento homosexual con el comportamiento homosexual de los leones, en la Antigua Grecia y en las cárceles.

Leones comportamiento homosexual

Los leones exhiben comportamiento homosexual, pero no son homosexuales.

Y cuando empiezas a comparar empiezas a ver la diversidad sexual como un todo, y no como algo contrapuesto a la heterosexualidad o a la idea de hombre o mujer, empiezas a ver que todo forma parte de lo mismo y que una sexualidad plástica es una ventaja. Cuando conoces el comportamiento homosexual en el resto de especies, empiezas a conocer funciones del sexo que probablemente no podrías adivinar de otra manera en la humana. La gente folla para conocerse y follando se establecen lazos. En Groenlandia, la cultura Inuit, viviendo en un clima extremo, utilizó el sexo para introducir variedad genética y cohesionar la comunidad, y esto estableció una actitud frente al sexo natural y sin tapujos que aquí llamamos promiscuidad, y que además, creó un idioma, el Kalaallisut, en el que no existen insultos homófobos.

Cuando se estudia el comportamiento sexual de las personas y son clasificadas en función de su comportamiento sexual durante lo que llevan de vida, las personas heterosexuales, aquellas que sólo han tenido relaciones o fantasías con personas del sexo opuesto, son una minoría, tal y como nos muestra el estudio sobre la dilatación de las pupilas de la Cornell University. Lo que nos lleva a la cuestión identitaria, esto es, a la homosexualidad.

Homosexualidad.

La inmensa mayoría de las personas ha realizado algún tipo de comportamiento homosexual o ha fantaseado con ello, pero sólo una pequeña parte nos definimos como homosexuales. Y en mi caso, a partir de que contesté aquella primera pregunta, dejé de tocar tetas y comer coños y de pensar en ello, al menos durante un tiempo. Porque eso no era lo que hacían los gays, porque o se era hetero o se era homo, y aquí las personas bisexuales tienen razón con sus reivindicaciones. En aquel momento veíamos la bisexualidad como una especie de indefinición, como una falta de aceptación de lo que se era realmente, cuando no una falta de valor, o como un estatus intermedio entre lo que se fue anteriormente y lo que se iba a ser en el futuro. Y al final estaban en lo cierto. Si clasificamos a las personas en función de su comportamiento sexual efectivo y viltal, la mayoría de personas son bisexuales. Y en este caso también vemos que sólo una minoría tiene una identidad bisexual, cuestión que por cierto es previsible que cambie con la paulatina aceptación de la sexualidad sin tantos conflictos, que va viviendo la mayoría de la humanidad conforme se van desarrollando y extendiendo los derechos humanos.

Por esto decimos que la homosexualidad, la heterosexualidad y la bisexualidad son construcciones sociales y que la identidad sexual en su conjunto es una construcción íntima, paulatina y única que dura toda la vida.

harris wofford and matthew charlton

Harris Wofford salió del armario mediante un artículo en el New York Times titulado

"Finding Love Again, This Time With a Man"

Así podemos explicar y entender a Harris Wofford, que enviuda a los 70 años y, 5 años después, casualmente, comienza una relación con un hombre cincuenta años más joven, con el que se casó hace un par de meses, tras una larga relación. Harris Wofford no se define como homosexual, ni falta que hace. Harris Wofford es un fantástico ejemplo de cómo todos tenemos una sexualidad plástica que nunca acaba de construirse. ¿Qué es o quién es Wofford? Un hombre que ahora exhibe comportamiento homosexual y que no tiene la necesidad de autodefinirse como homosexual y que, en verdad, si así se definiera, este hecho identitario no explicaría toda su historia. Hay quienes dirían que es bisexual, pero incluso esta identidad no es acertada ya que no podemos decir que en su vida haya tenido inclinación erótico afectiva con ambos sexos, sino que en un momento la tuvo hacia uno y ahora hacia otro.

plasticidad sexual

La identidad homosexual supone el mismo tipo de encaje que la identidad heterosexual.

Otra historia que confronta el comportamiento homosexual y la homosexualidad es la de mi amiga Carolina, que tras unos 30 años como heterosexual, se enamora de una mujer con la que actualmente está casada y con la que tiene una niña. Su mujer lo decía el otro día: “tu amiga Carolina”, que dice que no es lesbiana” Y tiene razón, exhibe comportamiento homosexual pero no es lesbiana porque, entre otras cosas, no se identifica como tal. Ella se identifica como heterosexual a la que le gusta una mujer, la suya.

La no diferenciación entre homosexualidad y comportamiento homosexual también produce sufrimiento y explica esos casos de ida y vuelta en la orientación. Hombres adultos que un día tienen una relación con otro hombre y de repente se convierten en homosexuales, ponen patas arriba su vida, para al final darse cuenta de que no se encuentran cómodos con la identidad homosexual e inician un camino de vuelta tortuoso en el que van quedando amores y lágrimas. Y es que comportamiento homosexual no implica homosexualidad. Hombres heterosexuales de todo el mundo, no os preocupéis y dejad de torturaros en soledad. No pasa nada si un día durante una paja, tu compañero de gimnasio se cuela en tu fantasía o si te la chupó un tío en el baño del bar aquella noche de fiesta. No te has convertido en otra persona, has tenido una experiencia, no se desmorona tu mundo, se amplía. Y si no eres capaz de verlo, las nuevas generaciones lo verán.

La generación anterior a la mía vivió una doble vida. La mia, no la vive doble pero en muchos casos sí parcialmente oculta. La de hoy o la del futuro será como la de Harris Wofford, aceptando con naturalidad la plasticidad de su sexualidad conforme la va viviendo.

plastilina plasticidad

La sexualidad de las personas no es fija ni está determinada. Es plástica.

Si yo a los 15 años pudiera haber hecho como Wofford, vivir la vida sin tener que hacerme aquella pregunta y sin tener que encajar en ninguna categoría, en un mundo ideal donde las personas experimentaran la propia sexualidad con naturalidad, todo sería distinto, muy probablemente hubiera tenido comportamiento sexual y relaciones afectivas con ambos sexos, y la homosexualidad identitaria sería, en caso de existir, algo distinto.

Homosexualidad y comportamiento homosexual, cosas relacionadas pero distintas.

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