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Too Queer for your binary.

La madurez de la incertidumbre.

Todas las personas tenemos expresión de género. Y en la mayoría de ocasiones, la primera vez que nos topamos con nuestro género es al nacer (o con la ecografía) cuando mostramos nuestros genitales, soy una niña, soy un niño. En ese instante, todo lo que en ese día y en ese lugar se supone que es y será un hombre o una mujer, se nos queda pegado como si de una segunda piel se tratara.

A partir de ese momento construiremos y expresaremos nuestro género, que será observado, analizado, vigilado y corregido por la sociedad y también por nosotr@s. Sin complicarlo demasiado, el género, o mejor dicho, la expresión de género, es el aspecto, lo que los demás creen que somos a partir de nuestro aspecto, la expresión de nuestro sexo e identidad, la forma y manera de expresarnos, los gustos y la forma de comportamiento que se espera que tengamos, que se impone y que nos imponemos.

Las cosas están cambiando, pero antes el cateto determinismo psico-biológico (tiene vagina luego será una mujer y se comportará como tal) funcionaba muy bien y conseguía que los chicos hicieran cosas de chico y que las chicas hicieran cosas de chica, y mucho debía temer quien hiciera algo que no se correspondiera con lo que tenía entre las piernas. Es de esta vigilancia de género de donde nace la palabra Tomboy y sus compañeras, la etiqueta, la categoría, el estereotipo y el mismo fenómeno Tomboy.

La palabra Tomboy.

tomboy poster 508

En muchas ocasiones encontamos la palabra Inglesa Tomboy, traducida al español, como marimacho, sin embargo no es una traducción muy apropiada porque Tomboy tiene un marcado carcácter juvenil del que carece marimacho. También es frecuente describir Tomboy como joven lesbiana masculina, sin embargo tampoco es correcto ya que Tomboy no hace referencia a la orientación sexual, sino a la expresión de género, cuestión que aparece bien patente desde la aparición del término.

Para cualquiera de sus significados, la primera referencia escrita conocida de Tomboy la encontramos en el siglo 16, primero para nombrar a los chicos especialmente masculinos, rudos y vivaces (1550), después con el significado de mujer inmoral, prostituta, etc. (1570), por aquello de que una mujer que no se comporta como se espera adolece de lo peor y, en tercer lugar, el que nos ocupa hoy, para nombrar una chica joven que prefiere actividades, aspecto y actitud de chico, a los presuntamente femeninos (1590), significado que deriva del primero y que ha llegado hasta nuestros días.

El tomboyismo.

En el siglo 19, en la cultura norteamericana, el término Tomboy y su abstracto Tomboyism (que me permito traducir como tomboyismo) gozaron de mucha popularidad por su relación con un estilo de vida saludable en contraposición al código de conducta socialmente impuesto a las mujeres de la época. Un estilo de vida saludable necesitaba de indumentaria que permitiera libertad de movimientos para la realización de ejercicio físico. Hay que tener en cuenta que la mujer de la época era considerada un ser menor, despojado de sexualidad, capacidades y alejado de cualquier tipo de actividad reservada para los hombres, por lo que de la mano de la vida saludable, asumida por la sociedad como algo positivo, el tomboyismo permitió el éxito de alternativas al encorsetado código femenino que iban más allá de lo puramente deportivo, reivindicando la igualdad de la mujer respecto a los hombres.

La vigilancia de género, binarismo y determinismo psico-biológico.

A pesar de que el tomboyismo nada nos dice acerca de la orientación sexual, siempre se ha establecido una relación entre las tomboys y el lesbianismo. Aquí la expresión de género también funciona, no sin error, como predictor de la orientación sexual, ya que de manera simplista se razona que si una chica hace cosas de chico, tal vez le gusten las chicas. Por eso, aunque durante la infancia se podía permitir que una niña mostrara algún comportamiento supuestamente masculino, en la juventud una chica poco femenina era y es castigada y reprimida mediante la omnipresente vigilancia de género.

La vigilancia de género es una herramienta social que intenta reprimir o modificar cualquier expresión de género de una persona que no se corresponde con el género asignado al nacer, y que tiende a reforzar el llamado binarismo de género. El binarismo de género establece categorías excluyentes, hombre y mujer, masculino y femenino, en las que todas las personas deben clasificarse o ser clasificadas, y además, establece en cada momento histórico las características que definen cada una de las categorías. Cuando alguna persona muestra alguna característica distinta, aparece la vigilancia de género que intenta corregir las desviaciones.

Este binarismo de género procede de un simplista y estrecho determinismo psico-biológico que relaciona el hombre con lo masculino y la mujer con lo femenino, sin plantearse siquiera por un momento que las características del hombre y de la mujer, de lo masculino y de lo femenino varían con el tiempo y el espacio, siendo por tanto construcciones sociales y no determinismos divinos o naturales.

Así cuando una chica joven prefiere actividades, aspecto y actitud de chico, a los presuntamente femeninos, choca frontalmente con el determinismo psico-biológico y su binarismo, y la vigilancia de género de su entorno la intentará corregir y despreciar llamándola Tomboy, y todo el mundo a su alrededor pensará que es lesbiana.

Los cambios de género se aceptan si conviene.

Cuando una chica muestra masculinidad o cuando un chico muestra feminidad, se desatan todos los males del mundo. No puede ser, es algo malo, desagradable, el mundo será destruido...bla,bla, bla. Sin embargo como ocurre con todo lo humano, algo es malo salvo cuando conviene.

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Shkurtan Malaj. Virgen jurada de Albania.

En Albania, se permitía que una mujer cambiara su expresión de género para que pudiera ser el patriarca y mantener el patrimonio familiar; son las llamadas Vírgenes Juradas de Albania (o Burrnesha) que se visten y comportan como hombres y que renuncian a tener vida sexual. En Afganistán cambian la expresión de género de las niñas para que puedan asistir al colegio. En Irán cambian el sexo a los hombres homosexuales que insisten en ser homosexuales. El argumento es simple, si a un hombre le gustan los hombres, es que es como una mujer, por lo que se le ofrece el cambio de sexo o la cárcel.

En Tailandia y otras partes de Asia tenemos el caso paradigmático de las Tomboy o Toms, del que ya hablamos en la publicación de nuestro artículo para el blog, Kesser Vater - Papi Chula. En estas sociedades la palabra lesbiana es rechazada incluso por las implicadas porque se relaciona con una enfermedad mental. Tanto es así, que han creado nuevos términos y nuevas identidades sexuales. Tom y Dee.

Generalmente en el ámbito juvenil, una Tom es una chica que no se siente ni lesbiana ni transgénero, que viste como un chico, que actúa como un chico y que realiza actividades de chico en el sentido más convencional del término y que se siente atraída por las Dee, que son chicas ultrafemeninas. La relación que se establece entre ellas también será ultraconvencional, porque se someten a un estricto código de conducta: las toms deben tener el pecho plano, deben ser capaces de defender a su chica y pagar todos los gastos.

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Pareja de Tom y Dee, fotograma del film Yes or not.

A ojos propios y ajenos serán un chico y una chica enamorados. Todo el mundo contento. No son lesbianas. Lo curioso del caso es que, aunque se cambien el género para poder ser lesbianas, en Tailandia se ha generado un movimiento fantástico y espectacular que arrastra a las masas, que participa en concursos, que tiene series de televisión, y que tiene sus propios certámenes, no sólo en las grandes ciudades, sino también en zonas rurales menos pobladas. Fascinante. Chicas que parecen chicos, en gimnasios levantando pesas, mostrando un abundante y notorio sobaco peludo. Wow.

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Patcharee Anantayveerat, una Tomboy de Tailandia.

Tomboy en el siglo 21

Casi 5 siglos de vigilancia de género, de una concepción binaria y excluyente de la sexualidad, de reprimir la exhibición de características supuestamente atribuidas al otro sexo han conseguido justo todo lo contrario. Con el paso del tiempo y el paulatino desarrollo de los derechos humanos, la diversidad sexual se abre paso con autoridad y solvencia, mostrando la naturalidad de una sexualidad plástica que relativiza los ideales de hombre y mujer. Así, si aquella sociedad cateta quería mantener peras con peras y manzanas con manzanas, lo que ha conseguido es una explosión cámbrica de identidades Tomb que, siendo etiquetas, categorías y estereotipos, nos muestran cómo de fluido es lo que parecía tan rígido e inamovible.

Así el movimiento Tomboy ha adquirido fuerza y carta de naturaleza, desarrollando un universo único en el que se distinguen diferentes tipos:

Girl Tomboy: viste como una chica y se comporta y realiza actividades de chicos.

Girly Tomboy: viste como un chico, parece un chico y se comporta como una chica.

Boy Tomboy: viste como un chico, se comporta como un chico y realiza actividades de chico. Sería el tomboy propiamente dicho.

Neutral Tomboy: con variaciones puede tener una estética casi andrógina, combinando prendas masculinas con las femeninas, teniendo comportamientos masculinos y femeninos y realizando actividades masculinas y femeninas.

Como puedes ver Tomboy es un término y un fenómeno que se focaliza en la expresión de género y del que nada se dice acerca de la orientación sexual. Con Tomboy se pone de manifiesto que las características supuestamente masculinas no son en exclusiva de los hombres, como de igual manera las características supuestamente femeninas no son exclusivas de las mujeres.

La madurez de la incertidumbre.

Sí, la cosa se complica. Ya no es tan sencillo como antes, cuando de lejos podías clasificar a las personas. ¿Es un hombre?, ¿es una mujer?, ¿es hetero?, ¿es homo?, ¿me interesa?, ¿no me interesa?. Todas estas preguntas las podías responder sin acercarte demasiado. Pero ya no. Tomboy es la vanguardia de lo que está por venir. Con Tomboy ya no funciona el determinismo sino la incertidumbre de Schrödinger. De nada te servirá ver qué ropa lleva o qué está haciendo para deducir su sexo, su identidad o su orientación. Bienvenid@ a la era adulta en la que deberás conocer primero a la persona. Prepárate, tal vez disfrutes mucho más.

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